Así actúa la UE para mejorar la nutrición y la actividad física de nuestros niños

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Así actúa la UE para mejorar la nutrición y la actividad física de nuestros niños

Las dietas poco saludables se traducen directamente en una enorme carga sanitaria y presupuestaria. Además, la obesidad reduce la esperanza de vida media hasta en 4 años, lo que impacta en el PIB de la UE reduciéndolo en hasta 4,5 puntos porcentuales y consumiendo hasta el 7% de los presupuestos de salud.

Por otro lado, la tasa de obesidad en niños y adultos sigue aumentando: cerca de una cuarta parte de todas las muertes en Europa se pueden atribuir a la obesidad, y cinco de los 10 factores de riesgo más importantes para la salud están directamente relacionados con la dieta.

Por eso, uno de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, así como los objetivos mundiales voluntarios de la OMS sobre enfermedades no transmisibles, incluyen las dietas saludables y la actividad física como conceptos clave.

Una Unión que trabaja por la salud alimentaria

Desde la Unión Europea se sabe de la importancia de potenciar la concienciación de la sociedad y promover diferentes acciones destinadas a divulgar las bondades de las dietas equilibradas que, combinadas con el ejercicio físico regular, son esenciales para prevenir enfermedades y mejorar la salud general de la población y, en concreto, de los niños.

En esta labor, los esfuerzos individuales, tanto de las personas como de los Estados Miembros, no bastan, porque trabajar de forma aislada dentro de un Mercado Único no es eficaz.

Tan solo mediante las iniciativas conjuntas y consensuadas puede hacerse realidad una reducción de los azúcares, las grasas o la sal en los alimentos cotidianos, así como reducir la comercialización agresiva, dirigida principalmente a los niños o mejorar el etiquetado de los alimentos.

También un problema de desigualdad

Este problema alimentario está íntimamente relacionado con la situación social: las personas que viven en zonas desfavorecidas pueden tener cuatro veces más probabilidades de morir por causas evitables que las que viven en barrios más prósperos.

La mayoría de estos problemas son evitables, y esa es la razón por la que la Comisión Europea trabaja para proteger a las personas, especialmente a las más jóvenes y vulnerables, de la aparición temprana de estas enfermedades.

¿Qué hace la UE para mejorar la salud de los niños a través de la dieta y la actividad física?

La Unión Europea no dicta cómo deben vivir las personas, pero vela por su bienestar y busca proteger a la población de campañas de marketing o publicidad que deriven en comportamientos nocivos para la salud, así como crear las leyes adecuadas que permitan reducir la presencia de componentes que son perjudiciales a largo plazo.

¿Cómo? Facilitando herramientas a los ciudadanos y a los Estados miembros.

Veamos esquemáticamente cómo es posible cambiar los hábitos poco saludables en cuestión de dietas:

  • Mediante reformulación se elimina el exceso de azúcares, sales y grasas de los productos que se compran todos los días en los supermercados de la UE. Esto ayuda directamente a los ciudadanos de todos los estratos sociales a tener dietas más saludables y, por otro lado, apoya a las empresas innovadoras.
    La UE lleva mucho tiempo trabajando en esta línea. Desde el Marco de la UE para las Iniciativas Nacionales sobre Nutrientes Seleccionados de 2011, pasamos a trabajar en la reducción de las grasas saturadas en un 5% para 2016 y en un 5% adicional para 2020.
    En 2019, la Comisión adoptó un límite legal en toda la UE para las grasas trans producidas en la industria.
  • En la comercialización. Se sabe que la exposición de los menores a la televisión y a la comercialización online de alimentos con alto contenido en grasas, sal o azúcar es enorme. Para 2019, se elaboró un mapa de las iniciativas para reducir la presión mediática en la comercialización, para que los Estados Miembros pudiesen identificar las mejores prácticas. Porque asegurar que la población puede acceder a productos más saludables, con menor cantidad de azúcares, sales y grasas, es fundamental, pero no produce buenos resultados a menos que se controle la presión mediática, sobre todo la enfocada a los menores de edad.
  • La adquisición pública de alimentos es un mercado por valor de 80.000 millones de euros al año y es un ejemplo que puede ayudar a dirigir la demanda y la oferta de opciones de alimentos más saludables, por ejemplo, en las escuelas.
  • En el marco de la transferencia de conocimientos, se encargó una actualización del informe de la OCDE sobre la economía de la prevención (para 2019) a fin de proporcionar argumentos adicionales a los Estados Miembros para defender la salud pública.
  • La Comisión ha organizado talleres específicos sobre la reformulación y la fiscalidad de los alimentos, presentando pruebas científicas sobre su impacto, entre otras cosas.
  • Desde 2017, se han reunido docenas de ejemplos de prácticas óptimas validadas de los Estados Miembros a través de un portal dedicado a apoyar su aplicación.

Estas son solo algunas de las líneas de actuación de la Comisión Europea para mejorar la salud general media de la población mediante la dieta saludable junto con el ejercicio regular.

Si quieres profundizar sobre las iniciativas de la Comisión Europea para mejorar la Nutrición y la Actividad Física de sus ciudadanos, con especial énfasis en la infancia, te invitamos a navegar en esta web, en la que recopilamos todas las iniciativas y políticas, y donde podrás encontrar abundante documentación y recursos de toda índole.