Cómo afecta el COVID-19 al mercado laboral europeo

Cómo afecta el COVID-19 al mercado laboral europeo

El largo confinamiento que vivimos durante las peores fases de la pandemia por COVID-19 ha pasado una factura extensa a la sociedad europea.
Este confinamiento ha derivado en repercusiones negativas sobre el mercado laboral de diferentes países, que se evalúan en un estudio publicado recientemente por la Oficina de Publicaciones de la Unión Europea y que está basado en el análisis de las restricciones a la actividad económica impuestas en tres Estados miembros de la UE (Italia, España y Alemania).
En este documento se analizan, a partir de las medidas legislativas que se tomaron, las repercusiones probables de la crisis de COVID-19 en todos los sectores económicos, proporcionándonos una visión completa y certera sobre la proporción de empleo que, probablemente, se verá afectada en cada país.
En el caso de España, casi el 15 % de los trabajadores desempeña su labor en sectores que han permanecido sin actividad alguna durante toda la crisis del coronavirus. Además, cuatro de cada diez trabajadores están poco cualificados y casi otro tanto tiene contratos temporales. En cuanto al salario, el 62 % de los trabajadores percibe un salario bajo.
El Centro Común de Investigación publicó una serie de estudios con el fin de evaluar el impacto de esta crisis en el mercado laboral haciendo hincapié en los segmentos más vulnerables de la población activa, en los grupos menos preparados para hacer frente al desempleo y en las pérdidas de ingresos repentinas, como ha sucedido en el caso de miles de profesionales autónomos que han visto su actividad detenida.

La posible evolución del mercado laboral en la UE

A partir de la información recopilada y de las estimaciones de grupos de trabajadores más o menos afectados por las medidas de bloqueo económico, se especula sobre la posible evolución del mercado laboral a medio plazo, y sobre las consecuencias socioeconómicas más amplias de la crisis de COVID en Europa.

España e Italia se encuentran en una situación especialmente dramática porque tienen un gran número de trabajadores autónomos y trabajadores con contratos temporales, particularmente en sectores que se han visto forzados al cierre como los del turismo y el entretenimiento.

En el caso de nuestro país, casi una quinta parte de los trabajadores clave en este contexto son migrantes de países que no pertenecen a la UE, trabajadores que, además, están en mayor riesgo, por lo general, tanto a nivel de estabilidad laboral, como en cuestiones de salud.

Por otra parte, alrededor del 31 % de las personas en edad de trabajar en la UE desempeñaron, y desempeñan, funciones clave durante la pandemia, como los maestros; los agricultores y los trabajadores cualificados de explotaciones agropecuarias; los profesionales de las ciencias y la ingeniería; los cuidadores personales; y los limpiadores y asistentes.

La contribución de los migrantes de dentro y fuera de la UE es vital para mantener en funcionamiento estos servicios básicos durante la crisis de la COVID-19. Este es uno de los puntos que se han puesto bajo la lupa en el último informe del Centro Común de Investigación.

Si nos referimos a la agricultura, en tres Estados miembros (España, Italia y Dinamarca) la proporción de migrantes es superior a la de otros sectores. Esto significa que los temporeros migrantes son esenciales para realizar tareas de recolección.

Según el análisis, la afluencia de mano de obra migrante y, en particular, de trabajadores migrantes de temporada, aumentó en Italia y España. La conclusión evidente de este fenómeno es que los sectores agrícolas de ambos países difícilmente podrían trabajar a pleno rendimiento sin estos migrantes de temporada.

 

Conclusiones: cómo es el medio plazo del mercado laboral europeo

Las posibles repercusiones de la crisis de la COVID-19 en los mercados laborales europeos son preocupantes.

El análisis revela que los efectos más negativos tienden a concentrarse en los colectivos de trabajadores más vulnerables y desfavorecidos, mientras que los más acomodados sufrirán, probablemente, menos.

Los sectores cerrados de forma forzosa y explícita por los decretos de cierre por el mayor riesgo de contagio que conllevan, como la hostelería, los servicios personales y los que se encargan de las actividades de ocio son, en la mayoría de los países europeos, empleos que se caracterizan por sus bajos salarios y por unas condiciones precarias.

Es probable que una elevada proporción de trabajadores de dichos sectores pierdan sus trabajos por el cierre a corto plazo de los establecimientos en los que trabajan, y que, a medio plazo, todo a su alrededor sea incertidumbre. Si consideramos la UE en conjunto, este colectivo representa alrededor del 10% del mercado, aunque existen diferencias por países.

Otra gran diferencia con otras categorías del mercado laboral es que tiene una mayor proporción de mujeres y jóvenes trabajadores, que son, en líneas generales, los colectivos más afectados por la crisis.

El Banco de España tiene claro que estos colectivos serán los grandes afectados y los que más van a notar la crisis en los meses que están por llegar. Así, las mujeres y los menores de 35 años son los que más sufren las consecuencias de la emergencia económica, y es más que probable un «repunte» de la desigualdad durante los próximos meses y años.