Normas de origen más sencillas para mejorar el comercio paneuromediterráneo en la UE

Normas de origen más sencillas para mejorar el comercio paneuromediterráneo en la UE

La pandemia por coronavirus ha supuesto un cierto freno al comercio entre la Unión Europea y los países vecinos de la región paneuromediterránea. La incipiente recesión económica puede estar afectando más a este tipo de comercio que, desde la Comisión Europea, se quiere potenciar con un nuevo paquete de medidas y propuestas.

La idea es flexibilizar y modernizar los acuerdos comerciales preferenciales entre la UE y veinte socios comerciales de la región paneuromediterránea. La clave está en las conocidas como «normas de origen», y en hacerlas más flexibles y ventajosas para las empresas.

¿Qué son las «normas de origen»?

Las normas de origen son unos criterios estipulados que son muy necesarios para saber cuál es el país de origen de un producto. Esto es así porque existen variaciones en aspectos tan importantes como los derechos de importación, o incluso las restricciones que se puedan aplicar a los productos importados según su país de origen.

Estas normas facilitan el comercio internacional preferencial y no preferencial. Es decir, favorecen el comercio basado en los pactos de reducción mutua de aranceles entre países: un país reduce uno o varios aranceles a otro país, que a su vez le reduce también uno o varios aranceles.

En pocas palabras, reduce los costes de exportación e importación entre países socios, lo que tiene como implicación inmediata un aumento del comercio entre esos socios. En un mundo que está inmerso en un proceso de globalización, lo más importante es lograr un cierto grado de armonización entre las prácticas adoptadas entre los países.

Por tanto, podemos resumir diciendo que las «normas de origen» son necesarias en cualquier acuerdo comercial porque determinan las mercancías que pueden beneficiarse de ese trato preferencial.

Por «origen» entendemos la «nacionalidad económica» de las mercancías que se comercian. Han de existir normas para validar este origen para que las autoridades aduaneras puedan comprobar fácilmente de dónde viene un producto.

Al cumplirse los requisitos necesarios, las mercancías con origen preferencial pueden importarse con tipos de derechos inferiores, o incluso nulos, en función del tratamiento arancelario preferencial.

El Convenio PEM

Para entender correctamente todo lo relacionado con las normas de origen, conviene conocer el Convenio sobre las normas preferenciales paneuromediterráneas de Origen (Convención PEM). Este acuerdo, la Convención PEM, unifica las normas de origen para los países de la región PEM (Pan-Euro-Mediterránea), que incluye a:

  • la UE;
  • los Estados de la AELC (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein);
  • las Islas Feroe;
  • los participantes en el Proceso de Barcelona (Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Marruecos, Palestina, Siria, Túnez y Turquía);
  • los participantes en el Proceso de Estabilización y Asociación de la UE (Albania, Bosnia y Herzegovina, la República de Macedonia del Norte, Montenegro, Serbia y Kosovo);
  • la República de Moldavia.

La característica clave de la Convención es la acumulación diagonal de origen. Por ejemplo, un país puede procesar materias primas originarias de la UE en productos terminados, que estarían exentos del arancel aduanero a la importación en los países de la AELC.

La mejora del comercio preferencial en la región paneuromediterránea (PEM)

Con las medidas aprobadas por la Comisión Europea el pasado 24 de agosto, tras diez años de negociaciones, se modifican los acuerdos bilaterales de la UE con los países siguientes: Islandia, Liechtenstein, Noruega, Suiza, Islas Feroe, Turquía, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Palestina, Georgia, Moldavia, Ucrania, Albania, Bosnia y Herzegovina, Macedonia del Norte, Montenegro, Serbia y Kosovo.

Como parte de la modernización del Convenio PEM actual, las medidas aprobadas abarcan 21 propuestas de Decisiones del Consejo para hacer más sencillas las normas de origen en los acuerdos comerciales de la UE con la mayoría de los países vecinos.

La importancia de este comercio es capital, ya que, de todo el comercio preferencial de la UE, casi la mitad del volumen corresponde a los países de esta región tan extensa y tan rica: hablamos de casi 677.000 millones de euros el pasado 2019.

Al facilitar el beneficio de las preferencias comerciales, todos ganamos. Por ejemplo:

  • se hacen posibles normas más sencillas sobre los productos, como la eliminación de los requisitos acumulativos, umbrales para el valor añadido local más adaptados a las necesidades de producción de la UE, y una nueva doble transformación para los textiles;
  • se elevan los umbrales de tolerancia para las materias no originarias, que pasan del 10% al 15%;
  • se introduce la acumulación «total», es decir, que las operaciones de fabricación necesarias para adquirir el origen para la mayoría de los productos podrán repartirse entre varios países;
  • se establece la posibilidad de la devolución de derechos, es decir, el reembolso de derechos sobre los componentes importados, para la mayoría de los productos para así ayudar a los exportadores de la UE a competir.

Las normas de origen aplicadas de manera autónoma, así como las disposiciones de aplicación sobre el origen, forman parte de la legislación aduanera de la UE.