Una sinécdoque que puede llevar a error: El consejo Europeo no es Europa ni la Unión Europea 

Charles Michel, Margaritis Schinas, Ursula von der Leyen and David Maria Sassoli

Una sinécdoque que puede llevar a error: El consejo Europeo no es Europa ni la Unión Europea 

Charles Michel, Margaritis Schinas, Ursula von der Leyen and David Maria Sassoli
Charles Michel (izq);  Margaritis Schinas; la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen y el Presidente del Parlamento Europeo, David Maria Sassoli.

En los medios españoles y europeos se está transmitiendo otra epidemia, además de la
mortífera del coronavirus: la de confundir el Consejo Europeo con Europa o con la Unión
Europea. Esta segunda epidemia no es mortífera, pero por ello no deja de ser muy nociva.
Por ello decimos que es un sinécdoque, ya que se designa a un todo, la Unión Europea, por
una de sus partes, el Consejo Europeo. De esta manera al errar el diagnóstico también va a
llevar consigo que se equivoque la solución.

Así, podemos ver en los medios de comunicación en los últimos días, muchos titulares y
explicaciones fundamentadas que señalan que “no se puede esperar nada de Europa”, “ayer
ha sido un ejemplo más de la incapacidad de la Unión Europea”, “la UE no está a la altura de
las circunstancias”, “la UE no ha activado ni va a activar las medidas necesarias”, “Europa
vuelve a actuar tarde y con poca decisión, no es de extrañar que los ciudadanos se separen de
Europa”, “división Europea ante el Covid-19”, cuando lo que están señalando es la división
que hay en el Consejo Europeo, cuestión que no es lo mismo. Podríamos continuar con
varios ejemplos con titulares parecidos.

El primer error es confundir Europa con la Unión Europea. Existe también el Consejo de
Europa, que estos días está tomando algunas decisiones relevantes para luchar contra las
consecuencias de la expansión del virus (organización que como es sabido existe desde el
1949 y se ocupa especialmente de la garantía de los derechos humanos y está formado por
todos los países del continente Europeo, salvo Bielorussia. Solo poco más de la mitad de los
Estados miembros del Consejo de Europa pertenecen a la Unión Europea). De alguna
manera se puede disculpar esta primera confusión ya que los ciudadanos de la Unión son el
80% de Europa y, por tanto, aunque no es correcto se puede aceptar esta asimilación.
Sin embargo, la identificación del Consejo Europeo con Europa o la UE implica que su
bloqueo es consecuencia de una incapacidad de la Unión, cuando es una incapacidad del
Consejo Europeo (formado por los presidentes de los Gobiernos europeos y que deciden por
el método intergubernamental que exige la unanimidad).

La legitima propuesta de nueve Estados miembros pertenecientes al euro (Bélgica, Francia,
Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal, Eslovenia y España), para hacer frente a las
consecuencias económicas y sociales de la pandemia provocada por el coronavirus, ha sido
bloqueada en el Consejo Europeo del 26 de marzo. Sin embargo, la utilización de esta
sinécdoque conduce a entender que lo que ha fracasado es Europa y no una de sus
instituciones formada por los representantes de los jefes de Gobierno, el Consejo Europeo.

La Unión es una unión de ciudadanos y Estados y tiene una compleja estructura
institucional de federalismo intergubernamental, dado que existen instituciones que son
federales, como el Banco Central Europeo; otras que son comunitarias, como la Comisión
Europea, que representa el interés común; y el Parlamento Europeo, que representa el
interés de los ciudadanos; y otras intergubernamentales, como el Consejo Europeo, que
representa básicamente los intereses de los Estados y, por tanto, las decisiones se toman por
unanimidad.

De momento el Consejo Europeo, y antes el ECOFIN (Consejo sectorial de asuntos
económicos y financieros) y el Eurogrupo (Consejo de los países pertenecientes a la zona
euro), no han conseguido tomar las decisiones necesarias frente a la crisis, por diferencias
naturales y comprensivas, ya que defienden el interés de cada uno de los Estados miembros
y entre estos no tienen los mismos intereses. Sin embargo, espero que se tomen las
decisiones pronto, que no serán exactamente lo que promueven los nueve Estados citados
anteriormente, pero tampoco las de quienes se oponen, sino que serán unos acuerdos
intermedios. Dado que el método intergubernamental exige la unanimidad, tiene la
dificultad que necesita tiempo para obtener compromisos y hay momentos como el presente
que la situación no lo permite.

Sin embargo, hay que recordar que el Banco Central Europeo, hace ya diez días, el 18 de
marzo del 2020, y después de dudar dos días antes, tomó una decisión fundamental que lo
siguieron otros bancos centrales, que era dotar de liquidez al sistema, de momento hasta
750.000 millones de euros, o “todo lo que sea necesario”, parafraseando lo que dijo Mario
Draghi en agosto de 2012. En definitiva, esta decisión incidirá sobre el ciudadano, decisión
que se tomó sabiendo de que había algún Estado importante que no lo quería, pero el
sistema de decisión era federal y por tanto hubo acuerdo.

Por otro lado, la Comisión Europea ha tomado diversas decisiones directamente y otras que
exigen la aprobación mediante el procedimiento legislativo ordinario, que necesita la
aprobación del Parlamento y del Consejo. El día 26 de marzo, el Parlamento aprobó tres
importantes decisiones, entre ellas el cambio en el Fondo de Solidaridad para aprovechar
sus fondos para la lucha contra los efectos del virus.

Estas decisiones se aprobaron con casi unanimidad de los votantes, ya que, dependiendo de
la decisión, hubo entre 670 a 680 votos a favor, solo 3 votos en contra y de 4 a 14
abstenciones, votando a favor todos los grupos políticos de la cámara. Con ello, se puede ver
la unidad que existe en el Parlamento Europeo y de éste con la Comisión Europea.

¿Cuál es la conclusión que se puede sacar de lo ocurrido en los últimos días? A mi juicio la
opuesta a la que surge de la utilización de la sinécdoque, ya que al identificar el Consejo
Europeo con la Unión como si fuera lo mismo, y no solo una de sus instituciones, se entiende
que la Unión Europea no funciona y que, por lo tanto, la solución es renacionalizar las
políticas y fortalecer a los Estados nacionales, cuando en realidad lo que no funciona es el
método intergubernamental de tomar decisiones del Consejo Europeo que exige
unanimidad.

Sin embargo, el análisis expuesto de funcionamiento de las otras instituciones nos demuestra
que la solución es la inversa, ya que el Banco Central, que trabaja en la lógica federal, ha
tomado decisiones en la buena dirección, y la Comisión y el Parlamento también deciden
pronto, con procedimientos extraordinarios, tomando las medidas necesarias y oportunas.
Por tanto, la moraleja es clara: la Unión Europa, que es una unión de ciudadanos y Estados,
debe reforzar el peso de las instituciones que representan a los ciudadanos y reducir la de los
Estados miembros, que todavía tienen demasiado peso en algunos ámbitos.

Fue muy oportuna la iniciativa del Presidente Sánchez, en el citado Consejo Europeo del pasado 26
de marzo, al proponer, para solucionar el bloqueo, que los presidentes de las cinco instituciones:
Charles Michel (Consejo Europeo), Ursula von der Leyen (Comisión Europa), David Sassoli
(Parlamento Europeo), Christine Lagarde (Banco Central Europeo), y Mário Centeno (Eurogrupo),
analizaran la situación e hicieran una propuesta conjunta. Esta sugerencia fue rechazada por
Angela Merkel. Pedro Sánchez le replicó diciendo si no creía en las instituciones. De estos cinco
presidentes, cuatro pertenecen a los Estados que han firmado la carta de los nueve, y por tanto
posiblemente sean bastante compresivos con la propuesta de estos.

Podemos terminar señalando que efectivamente un no acuerdo en el Consejo Europeo ha sido malo
para la Unión Europea y para Europa. La razón es que éste tiene que tomar decisiones por el
método intergubernamental que exige unanimidad. Sin embargo, la UE tiene otras instituciones
que están funcionando bien, por el método federal, el Banco Central Europeo, o el comunitario,
Comisión Europeo y Parlamento Europeo. De lo cual se deduce que en la futura reforma habrá que
extender este método y no al revés. La utilización de la sinécdoque para identificar el Consejo
Europeo con Europa conduce a este completo error. En la hora del conjunto de las instituciones de
la Unión Europa y no sólo del Consejo Europeo.

 

 

Francisco Aldecoa Luzárraga
Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo
Catedrático de Relaciones Internacionales en la UCM